Goran

Laluzenmi nos presenta a su mascota
A estas alturas, mi Goran es más que un perro adoptado. Es mi yo perruno. Mi alter ego más noble. Una babeante y meona reencarnación en vida.
Goran, perro maniático, tiene algunos comportamientos extravagantes y misteriosos. En la cocina, no permite que se casque un huevo en su presencia. Cada vez que sospecha que hay una tortilla en ciernes, se aposenta junto a la sartén, en guardia. Hay que desterrarlo a la terraza con cierta antelación, o soportar sus ladridos en cuanto oye el crujido de una cáscara. Tampoco tolera que se capturen moscas si está cerca. Se lanza a por mi mano con las fauces abiertas en cuanto me ve adoptar la pose de agazapado cazador. Y no es que Goran sienta compasión por ellas. Más de una vez las ha intentado
mordisquear, sin suerte, en pleno vuelo. Pensamos, para explicar sus manías, que Goran es un perro
antiviolencia. Un pacifista instintivo al que disturba, por ejemplo, que se alce la voz amenazadoramente o se levante la mano en su radio de acción. Pero no es una explicación demasiado convincente, porque besos
y abrazos entre los miembros de la familia tampoco son bienvenidos, a no ser que él sea partícipe y principal beneficiario de las efusiones de ternura. En tal caso, y si se lleva una ración satisfactoria de
palmoteos en el culo, tirones de orejas, caricias y morreos, transige finalmente y permite que los humanos nos entreguemos al amor. Si la
cosa va a mayores, suspira resignado y se mete debajo de la cama, previo paso por el cesto de la ropa sucia para hacerse con una prenda íntima que olfatear, chupetear y masticar, antes de quedarse dormido con una oreja semitiesa y un ojo semiabierto.











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lasvalpe dijo
No funciona la Coctelera :_(
No sé si se puede ver este post.
9 Febrero 2008 | 10:50 PM