El conflicto diplomático entre Brasil y España sigue trayendo cola. El pasado día 12 de marzo, la polémica deportación y la denuncia de maltrato a ciudadanos brasileños a Barajas fue el inicio de la tensión. A partir de este episodio, las autoridades brasileñas decidieron endurecer los controles migratorios para “aplicar medidas de reciprocidad” con España.

Mientras tanto, sin embargo, hay ciudadanos que sufren esta tensión. Es el caso de Sara González, una enfermera de Tremp de 28 años, que fue de vacaciones a Salvador de Bahía y que ahora tiene problemas para volver. Sara viajó con su perro, Mawe y aunque tiene todos los papeles del animal en regla en el aeropuerto brasileño no la dejan embarcar.

“Una semana antes del vuelo de vuelta comencé a tramitar los papeles sanitarios y todos los requisitos para volver a casa con el perro, tal como me habían informado diferentes organismos, incluidos el consulado de Brasil en Barcelona”- explica Sara en una carta que ha hecho llegar a La Vanguardia.es - “la sorpresa fue cuando el Departamento de Agricultura de Brasil me informó que el perro no podía viajar por culpa de un supuesto requisito de la Unión Europea que exige una prueba médica hecha hace tres meses antes de embarcar al animal”.

"En España, nadie me informó"- sigue explicando- "¿Cómo puede ser que un animal con pasaporte español, con todos los requisitos al día (pasaporte internacional, libreta de vacunas, chip y certificado de salud sellado por el colegio de veterinarios de Barcelona y ocho sellos del consulado de Brasil), haya podido salir de España pero no pueda volver?"

Desde el otro lado del océano, los padres de Sara también están moviendo cielo y tierra para conseguir que su hija pueda volver con el perro."Hoy, martes 18 tenía que haber cogido el vuelo"- explica la madre, Anna María Guillamón- "Tiene que volver al trabajo, tenemos un familiar a punto de ser operado, tiene cosas que hacer aquí y es muy fuerte lo que está pasando."

“Asuntos Exteriores nos dice que es la consecuencia del conflicto diplomático entre Brasil y España y no nos dan ninguna solución”. Anna María Guillamón afirma no entender nada de lo que está ocurriendo: Lo primero que hizo Sara cuando aterrizó en Brasil fue informarse de todo lo que era necesario para que el perro pudiera viajar, y lo cumplió al pie de la letra. Después le han exigido una nueva prueba, el test de la rabia, lo ha hecho y tenemos hasta un documento de la veterinaria del animal que asume su responsabilidad de establecer la cuarentena necesaria...pero nada.”

La familia, lo que denuncia es que el consulado español en Brasil no esté ejerciendo de mediador: “El cónsul no quería ni atender a Sara, depués le han dado direcciones incorrectas de consultas veterinarias y, ahora que queremos envíar más documentos, nos dan un número de fax que no existe, explica la madre.

Fuente: Lavanguardia.es