Licemar nos presenta a su mascota:
Si no fuera porque soy una humanista empedernida, y porque la esperanza es lo último que se pierde, diría como Byron:
"Cuánto más conozco al hombre (como ser humano, se entiende) más quiero a mi perro"
Y es que en los 17 años que hace que está conmigo, su actitud hacia mí, no ha cambiado. Sus recibimientos siguen siendo igual de efusivos a pesar de su avanzada edad. Salta, voltea, mueve la cola y gimotea igual que el primer día.
Su nombre es "Pinky", es una mezcla de yorkshire y caniche. Pero como suelo decir, una mezcla mal removida, porque como veis tiene todo el aspecto del yorkshire y el pelo se le ondula ligeramente (como recordando al caniche) pero de mitad del lomo hacia atrás… Lo compré en una tienda especializada, pero de rebajas. Me explico; resulta que ya empezaba a ser grande para la venta (más de 9 meses) y no tenía salida. Nosotros, mi marido y yo, fuimos a aquella tienda decididos a comprar uno. De pronto este, allí mismo, me empezó a seguir a todas partes, vamos que me ganó por goleada así que, no buscamos más. Digamos que él nos adoptó a nosotros.
Es un zalamero adorable, que no duda en demostrarnos a todos los de la familia, lo mucho que nos quiere.
A mi hija la adora, bueno, se adoran mutuamente. Ella, nació cuatro años después, y la aceptó sin ningún problema.
Cuando empieza el cole, después del periodo vacacional de verano, él es como un alma en pena. Durante los primeros días, hasta que vuelve a acostumbrarse, se pasa toda la mañana, tumbado como una alfombra, en la puerta de su habitación. Y cuando al fin la niña aparece en casa por la tarde, él se vuelve loco de alegría y no se aparta de su lado.
Además, es mi fan más fiel. Me gusta cantar, y mientras hago las tareas domésticas no paro de hacerlo (ya sabes, quién canta su mal espanta) pues bien; el me sigue allá donde voy y de vez encunado deja escapar unos sonidos guturales muy divertidos, parece que quisiera hacerme los coros. Más de una vez he estado tentada de grabarlo, porque cuando lo explico no se lo creen.
En fin, que ya ves, que lo quiero muchísimo. No me atrevo a pensar en el momento que llegue lo inevitable, sobre todo teniendo en cuenta ya sus años.
Es todo un personaje. Alegre y jovial, que no se le nota la edad en absoluto, claro que, está bien cuidado y vive como un pachá; sin caprichos, pero con todo lo que necesita, y desde luego todo nuestro cariño.

UN PERRITO MUY CUCO
Que lindo, tiene pose de artista y que sentidos son, Mi perrita también nos esperaba. En verano cuando ibamos al pueblo , tenían que ir juntos la perra y el gato, porque si no se pasaban todo el viaje aullando o maullando, como diciendo os habeis olvidado; para que luego digan de los animales.
Un beso
;)
¡Que perro! ¡Es precioso!