Acabamos de adoptar una perrita a través de El hogar de Luci, uno de los muchos centros de acogida de animales con portal en internet. La decisión de traer una mascota a casa implica un compromiso serio. Comprarlo, en vez de adoptarlo, no ofrece más garantías. Un perro que no ha socializado con humanos en las primeras semanas de su vida desarrollará problemas con la gente al hacerse mayor, y lo mismo ocurre si se le aparta de la camada demasiado pronto privándole de un aprendizaje fundamental con sus hermanos que incidirá en su relación con otros canes. Comprar un cachorro no es una garantía, pero sí es una responsabilidad. Existen criaderos donde los animales reciben el trato correcto y no se explota a las hembras, y donde se mantiene un control estricto de la cría en consanguinidad para evitar problemas congénitos, pero también son muchos los criaderos, ilegales o no, que abusan de los animales y de los compradores. El comercio de animales de compañía se ha convertido en coto de mafias, aunque no hace falta irse tan lejos para encontrar abuso. Muchas mascotas en venta por Internet, o en tiendas, han sido criadas en condiciones pésimas, sin atención veterinaria, en lugares donde se machaca a camadas a las hembras y se abusa de los cruces consanguíneos. Con frecuencia, los cachorros llegan a los escaparates con moquillo o parásitos internos o mueren a los pocos años. Antes de comprar un perro, visiten la Asociación Nacional Amigos de los Animales: "www.anaaweb.org/desalojo_criadero". Quizás les haga pensar. Y adopten. Adopten un cachorro si es lo que quieren. Adopten un perro de raza si es lo quieren. Pero adopten. Y si no quiere adoptar, entérense de a quién compran.

Beatriz Oliart
Fuente: Gaceta